Mariela Iglesias Costa

Biografía

Barcelona y Buenos Aires son mis dos ciudades. La distancia entre ellas no la vivo como frontera sino como puente. Estudié sociología en la UBA y el mundo se hizo más grande. Tuve clases, libros y amigos que me acompañan hasta hoy. Daba clases en la universidad y en la cárcel y supe que enseñar me hacía feliz. Trabajaba en políticas universitarias y en un programa de la ciudad para jefas de hogar. Eran los difíciles años del menemismo. Vine a Barcelona a hacer un máster en políticas y gestión de ciudades. Cuando estalló la crisis en Argentina fui a verlo de cerca, dolía. Aquí apareció la oportunidad de dedicarme a lo que me gustaba y seguir aprendiendo. Hice consultoría en temas de ciudad, coordiné másteres en la UB y en la UAB, enseñé en la UVic y aún lo hago en la UOC. En el Institut de Govern i Polítiques Públiques trabajé y me formé como investigadora en políticas públicas junto a gente generosa e inteligente. Seguí especializándome en la conexión entre lo social y lo territorial e hice un máster en Ciencia Política. Antes del 2015, cuando parecía que las instituciones nos quedaban muy lejos, me acerqué al Observatorio Metropolitano de Barcelona para repensar la ciudad a través de las experiencias que la retoman como un bien común. En el 2015 la vida se aceleró y traté de aportar desde BeC y Podem a una Barcelona más nuestra. Fui consejera del CCM. De ello quedó un grupo consolidado de políticas urbanas con quienes aún imaginamos una ciudad para vidas más justas y bellas.


Motivación

Siempre pensé que las ciudades donde vivimos son el espacio donde lo mejor puede suceder si somos capaces de construirlo. Es desde donde podemos defender lo que creemos, lo que necesitamos y lo que somos. Encontrarnos con nuestras diferencias y crecer desde ese encuentro. Tenemos la oportunidad de hacerlo pero el contexto es duro. Barcelona necesita un municipalismo popular y en Podemos necesitamos ser municipalistas para cambiar las cosas: un proyecto abierto a facilitar ese espacio y a practicar maneras de hacer política más horizontales, más fraternales, más inclusivas. En definitiva: más feministas. Desde diferentes espacios mis motivos siempre han tenido que ver con aprender, crecer, luchar juntas y cambiar las cosas y a nosotras mismas en el camino.